Saltar al contenido

Ponerse las lentillas

La primera vez que una persona intenta ponerse una lentilla, siempre suele suceder lo mismo: se le cierran los párpados. Y es que es un acto instintivo de defensa. Nuestro ojo es un órgano muy sensible y nuestro cerebro tiende a protegerlo incluso de nosotros mismos.

Por lo tanto, conviene conocer cuál es el proceso que debemos seguir para ponernos las lentillas de forma correcta. Y también, por supuesto, saber cómo debemos quitárnoslas para no dañar el ojo ni las propias lentillas. En ambos casos, resulta esencial la higiene, por lo que habrá que lavarse muy bien las manos.

Cómo ponérnoslas

Con el dedo índice de la mano del lado del ojo en que nos pongamos la lentilla (la mano izquierda si es el ojo izquierdo y la derecha si es el derecho), sujetaremos la parte superior del párpado, y las pestañas si podemos. Con el dedo corazón de la mano contraria haremos lo propio con el párpado inferior, y con el índice de esa misma mano será con el que pondremos la lentilla en el ojo.

Debemos procurar que la lentilla no toque las pestañas porque entonces se combará e, incluso ensuciará, por lo que tendremos que limpiarla antes de poder usarla. Aunque al principio parecerá muy antinatural, la lentilla y el dedo tienen que llegar a tocar el propio ojo. Una vez colocada habrá que mirar arriba y abajo y a ambos lados para que la lente se centre.

Si, una vez puestas, notamos que nos pica el ojo, puede ser porque la lentilla esté doblada o, incluso, que tenga algo de suciedad. Si nos resulta muy complicado quitárnosla, podemos echarnos líquido para las lentillas directamente en el ojo.

Cómo quitárnoslas

Si importante es saber ponerse las lentes de contacto, no menos esencial es quitárnoslas como debemos. Es un proceso que resulta, incluso, más molesto e incómodo que el de ponerlas, ya que tenemos, casi, que pellizcar nuestro propio ojo.

Lo primero es abrir el ojo igual que cuando nos las ponemos (índice de una mano arriba y corazón de la otra abajo). A continuación, con los dedos pulgar e índice de la mano del lado contrario al ojo, tendremos que realizar el mencionado pellizco. Con uno de los dedos arrugaremos la lentilla y con el otro haremos de pinza para agarrarla.

Una vez quitadas, es esencial que rápidamente las pongamos en su líquido. Como ya hemos dicho, el ojo es un órgano muy sensible y las lentillas se estropean y ensucian muy fácilmente, con lo que conllevan un cuidado muy especial.

Ambos procesos pueden parecer muy incómodos y, de hecho, resultan bastante fastidiosos al principio. Sin embargo, cuando nos acostumbramos acaba siendo un movimiento casi mecánico, no mucho más molesto o complicado de lo que puede ser vestirse o calzarse.

 

  • visa
  • mastercard
  • paypal
  • bankTransfer
  • cashOnDelivery
Ir al principio de la página